Economía

Pérdidas millonarias y desempleo a dos años del cierre de las fronteras con Aruba, Curazao y Bonaire

Solo en el estado Falcón unos 15 mil marinos y sus familias han quedado expuestos a la pobreza extrema, obligados a emigrar o buscar otros trabajos para sobrevivir. Son las víctimas de un enfrentamiento político y diplomático que comenzó en febrero de 2019

La decisión del régimen de Maduro de cerrar las fronteras con las islas de Aruba, Bonaire y Curazao ha causado un alto costo para la población.

Bajo la administración de Maduro, Venezuela ha registrado dos cierres intempestivos de fronteras marítimas y áreas que han interrumpido el comercio con el Caribe Neerlandés. El primer cierre ocurrió en enero de 2018 y se extendió por unos seis meses, motivado por el contrabando de extracción de «material estratégico».

El segundo cese comercial se dictó el 21 febrero de 2019 para impedir el paso de la ayuda humanitaria, que tenía un centro de acopio en Curazao

En ese momento el ingreso de la ayuda humanitaria fue el centro de la lucha política entre el régimen chavista y la oposición encabezada por Juan Guaidó, líder del Parlamento elegido en 2015 y reconocido como Presidente encargado de la República por más de 50 naciones.

Desde entonces, han pasado 24 meses de inactividad comercial de importación y exportación que ha arrojado millonarias pérdidas a la economía de Venezuela. Esta situación se ha sentido con mucha más fuerza en el estado Falcón y sus municipios Colina, Silva y Carirubana, donde están anclados los puertos desde donde se realizaban las exportaciones a las islas de Aruba, Bonaire y Curazao.

Éxodo y pobreza

Unos 15 mil marinos y sus familias han quedado expuestos a la pobreza extrema. Algunos se han visto obligados a salir forzosamente de Venezuela y forman parte del éxodo de 5,4 millones de venezolanos que han emigrado en los últimos años. Otros han tenido cambiar de actividad económica para poder autosustentarse.

En paralelo al drama humano, las arcas públicas han dejado de percibir significativos ingresos por concepto de menudeo de divisas. El cierre fronterizo provocó la pérdida de 300 comercios formales y de emprendimiento, informó Reinaldo Moreno, presidente de la Cámara de Comercio del municipio Colina.

Luego de su faena bimensual en el muelle flotante de Curazao, cada marino podía aportar a la economía interna unos 1.500 dólares, lo cual activaba el movimiento de divisas y dinero en efectivo dentro del municipio Colina, ubicado a 51 millas náuticas de Curazao.

Los marinos deben permanecer en tierra y buscar otras actividades para mantener a sus familias

El municipio Colina dejó de percibir 80 millones de dólares solo por concepto de masa laboral, según revela el Estudio Técnico de Proyección del Impacto Económico, Social y Comercial en el municipio Colina por el cierre de las fronteras con las islas ABC. Este análisis fue realizado por el Centro de Investigaciones Industriales, Técnicas y Pesqueras de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda durante los meses de enero y febrero de 2021.

Además, por concepto de repatriación -esto es un 20% de la totalidad del ingreso de la empresa exportadora- dejaron de ingresar al Banco Central de Venezuela 499.200 dólares por año, según fuentes del sistema de impuestos del país.

Cada empresa dejó de declarar aproximadamente 38.400 dólares que iban directamente a las arcas de la nación, según revela el informe elaborado por los gremios que agrupan a los lancheros, exportadores, navieras y agentes aduanales.

En tierra

Unas 63 lanchas están varadas esperando la apertura de las fronteras cerradas por Maduro. A Curazao salen 17 embarcaciones desde las localidades de Colina y Silva. Hacia Aruba navegan seis lanchas desde Carirubana y dos llegan a aguas de Bonaire desde Silva.

En La Vela de Coro reposan 46 embarcaciones, lo que representa el 73% de la flota comercial. De ese total, 20 están registradas en la Fundación Barquitos de Venezuela, diez como embarcaciones campañeras -nueva modalidad para poder migrar al rubro de pesca artesanal- y ocho exportadoras y de carga.

El cierre de la frontera ha propinado un duro golpe al sector comercial del estado Falcón

A dos años del cierre fronterizo, la incertidumbre de los exportadores es mucho mayor. Están dispuestos a comenzar a reconstruir lo que tomó dos siglos establecer. “Comenzaremos a trabajar a pérdida, pero debemos rescatar lo que hemos mantenido por un centenar de años” declaró a Crónicas del Caribe el presidente de la Asociación de Exportadores e Importadores del municipio Colina, Euclides Zavala.

Durante los primeros meses del cierre algunas embarcaciones de carga decidieron desobedecer la decisión del Estado venezolano y tratar de mantener en operatividad la actividad comercial. Así zarpaban para Aruba desde Santa Marta, Colombia. Un viaje de 560 millas náuticas, lo que equivale a cinco días de viaje, en contraposición con las cuatro horas que toma un viaje desde Falcón hasta Curazao.

La travesía generó pérdidas de hasta 90.000 dólares para las embarcaciones que insistían en mantenerse sobre alta mar.

Los empresarios de la región exigen soluciones a las autoridades para frenar la crisis económica

De lograr la reapertura con las islas y su comercio, cada exportador requiere de 39.000 dólares para poder comenzar las labores comerciales y el estimado de ganancia está por debajo de los 5.000 dólares, producto de la hiperinflación que sufre Venezuela.

En los municipios de Falcón se comenta extraoficialmente que el anuncio de reapertura de las fronteras podría darse el próximo 18 de marzo.

Aura Martínez, oriunda de La Vela de Coro que acumula más de 50 años trabajando como prestadora de servicios turísticos, dice con voz quebrada y nostálgica que la decisión de Maduro de cerrar las fronteras “mató la economía del puerto”.

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