Nelson Ramiz advierte a Venezuela sobre el riesgo de otorgar acceso irrestricto a aerolíneas extranjeras
El antiguo directivo de la IATA subraya la necesidad de proteger a la industria nacional, garantizando las mismas oportunidades en los mercados extranjeros
El experto internacional en aviación Nelson Ramiz advirtió a las autoridades venezolanas sobre los riesgos de otorgar apresuradamente a aerolíneas extranjeras derechos para operar rutas nacionales, o ampliar significativamente su acceso al mercado venezolano.
A su juicio, una decisión de este tipo podría perjudicar seriamente a las compañías aéreas nacionales precisamente cuando el sector podría estar entrando en una nueva etapa de recuperación.
En una entrevista con Crónicas del Caribe, Ramiz afirmó que Venezuela debe favorecer una mayor competencia y conectividad internacional, pero bajo condiciones que garanticen a las aerolíneas venezolanas las mismas oportunidades en los mercados extranjeros.
Ramiz, quien anteriormente formó parte de la Junta de Gobernadores de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), explicó que cualquier autorización para que compañías extranjeras operen rutas domésticas en Venezuela —lo que se conoce como cabotaje— o ejerzan derechos de quinta o sexta libertad debe tramitarse dentro de los acuerdos bilaterales de servicios aéreos y respetando la legislación venezolana.
El experto considera especialmente peligroso que derechos de esta naturaleza puedan otorgarse mediante decisiones ejecutivas apresuradas, sin evaluar primero las consecuencias para las aerolíneas venezolanas que operan actualmente y para aquellas que pudieran surgir en el futuro.

Según Ramiz, entregar importantes derechos de tráfico a grandes compañías extranjeras sin obtener beneficios equivalentes para las empresas venezolanas podría provocar un daño duradero a la industria aeronáutica nacional.
En términos sencillos, advirtió, Venezuela correría el riesgo de “entregar mucho a cambio de nada”.
Ramiz aclaró que su posición no significa que se oponga a la liberalización del transporte aéreo. Por el contrario, recordó que durante su trayectoria en la industria y su paso por IATA fue defensor de las políticas de cielos abiertos.
Pero, según enfatizó, los cielos abiertos deben funcionar en ambas direcciones.
Trato igualitario
Si Venezuela permite que las aerolíneas de determinado país tengan un acceso amplio a su mercado, las compañías venezolanas deberían recibir derechos comparables para operar en ese país.
Ramiz alertó sobre lo que calificó como “aerolíneas golondrinas”: grandes operadores extranjeros que llegan a un mercado cuando existen condiciones comerciales favorables, pero que pueden retirarse rápidamente cuando cambian las circunstancias políticas, económicas o empresariales.

Recordó que Venezuela ya vivió una situación similar. Durante los años más difíciles de la crisis venezolana, varias grandes aerolíneas internacionales suspendieron sus operaciones en el país.
Para los grandes grupos aéreos latinoamericanos, explicó Ramiz, Venezuela puede representar una oportunidad comercial importante, pero seguirá constituyendo solamente una parte de sus extensas redes internacionales. Para las aerolíneas venezolanas, en cambio, el mercado nacional y los derechos internacionales de tráfico del país son fundamentales para su propia supervivencia.
“Incluso en circunstancias difíciles, las aerolíneas venezolanas continuaron operando y prestando el servicio aéreo a pesar de las crisis que les tocó vivir”, dijo Ramiz.
Oportunidad
El especialista considera que los cambios que actualmente se vislumbran en Venezuela podrían abrir una oportunidad para la recuperación de las compañías nacionales.
Si aumenta la confianza internacional en Venezuela y en su sector aeronáutico, Ramiz estima que las aerolíneas venezolanas podrían volver a tener acceso a financiamiento internacional para adquirir nuevas aeronaves y renovar sus flotas.

Sin embargo, esa recuperación podría verse comprometida si antes se conceden amplios derechos sobre el mercado venezolano a competidores extranjeros con una capacidad financiera y operativa considerablemente mayor.
Por esa razón, Ramiz hizo un llamado tanto a las autoridades aeronáuticas como a las propias aerolíneas venezolanas para que defiendan los derechos de la industria nacional y examinen cuidadosamente cualquier acuerdo que se negocie con compañías extranjeras.
Para Ramiz, atraer más aerolíneas, aumentar la competencia y mejorar la conectividad internacional no tiene por qué significar sacrificar la aviación venezolana. La apertura debe producirse mediante acuerdos que establezcan condiciones equitativas y verdadera reciprocidad.
Venezuela, sostiene el experto, tiene la oportunidad de volver a integrarse con mayor fuerza al mercado aéreo internacional, pero las decisiones que adopte ahora no deberían cerrar las puertas a la reconstrucción de una industria aeronáutica nacional competitiva en el futuro.






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