Política

El rey Guillermo Alejandro maniobra para estrechar lazos con Aruba y Curazao

El monarca conversó con las autoridades de las islas, en un intento por limar las asperezas tras las duras negociaciones que mantuvieron con el gobierno neerlandés a cuenta del apoyo económico para paliar la pandemia

El rey Guillermo Alejandro habló esta semana con los gobernadores de Aruba y Curazao, Alfonso Boekhoudt y Lucille George-Wout, respectivamente.

Aunque la conversación, realizada vía teleconferencia, forma parte de los contactos que el monarca mantiene regularmente con las autoridades de los Países Bajos, la misma se da en un momento especialmente delicado entre la metrópolis y sus territorios caribeños y parece estar destinada a rebajar la tensión provocada por el plan de ayuda que el gobierno neerlandés ofreció a las islas para paliar los efectos de la pandemia del covid19.

El Palacio real apenas reveló detalles a la prensa (https://blauwbloed.eo.nl/artikel/2021/02/koning-spreekt-met-aruba-en-cura-ao-over-ontwikkeling-in-hun-land) de las reuniones del soberano con los gobernadores, pero confirmó que durante las mismas las autoridades regionales le informaron “sobre los acontecimientos y desarrollos actuales de sus países”.

El rey, en su condición de Jefe de Estado, tiene entre sus funciones constitucionales garantizar la unidad nacional.

Durante los últimos meses de 2020, las autoridades neerlandesas, arubeñas y curazoleñas mantuvieron unas duras negociaciones, para acordar un plan de ayudas que permitiera a las islas evitar la quiebra de sus economías, debido principalmente a la caída del turismo. 

Ayuda condicionada

La Haya ofreció una línea de crédito a ambas islas, así como a Sint Maarten, de 370 millones de euros. Sin embargo, la misma viene acompañada de una serie de exigencias similares a la que los Países Bajos han demandado para países como España, Portugal, Italia o Grecia dentro de la Unión Europea (UE).

El rey Guillermo Alejandro saluda a la gobernadora George-Wout en esta imagen de archivo

Un recorte del 25% del salario de los políticos y del 12,5% de los funcionarios públicos, medidas para el combate a la evasión fiscal y reformas que abaraten el despido de trabajadores son algunas de las condiciones impuestas desde el otro lado del Atlántico a las islas para acceder a los fondos.

Las condiciones provocaron airadas reacciones en Oranjestad y Willemstad, pero sobre todo en esta última. El primer ministro curazoleño, Eugene Rhuggenaath, las calificó como “demandas poco realistas”, mientras que el político John Leerdam, quien nació en Curazao y fue miembro del Parlamento nacional neerlandés, lo calificó de “diktat” (imposición).

Otros gestos

En La Haya están conscientes del malestar que las negociaciones han provocado en las islas y por ello antes de la llamada del monarca y las autoridades regionales, el gobierno aprobó casi 15 millones de euros en ayuda humanitaria para los territorios caribeños.

La noticia la dio el subsecretario de Interior y Relaciones del Reino, Raymond Knops, quien aseguró que “el gobierno jamás dejará solas a las personas más vulnerables de los tres países”.

Los fondos serán utilizados para adquirir alimentos, los cuales serán distribuidos por la Cruz Roja en las tres islas, cuyas economías altamente dependientes del turismo se han sumido en una grave recesión debido a la caída en el número de visitantes que ha provocado el coronavirus. Los mismos deberían ser suficientes para cubrir las necesidades de la población hasta abril.

De acuerdo a datos del gobierno neerlandés, en Curazao alrededor del 15% de la población depende actualmente de la ayuda alimentaria enviada desde los Países Bajos, mientras que la cifra sube hasta el 20% en Aruba y St. Maarten. 

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