Sociales

Activistas exigen reformar leyes para proteger los derechos de la comunidad LGTBIQ en Curazao

Dennis Anthony, vocero de la ONG Kòrsou Solidario i Duradero (KSD), expresó su preocupación por la violencia “relacional” en parejas homosexuales en Curazao

En Curazao se tolera a los homosexuales, pero es ilegal el matrimonio igualitario. Y en contramano al mundo, la organización no gubernamental Kòrsou Solidario i Duradero (KSD) no pelea por la unión civil de personas del mismo sexo, sino por la activación de un registro que valide el concubinato de los gais.

El vocero de Derechos Humanos de KSD, Dennis Anthony, explica a Crónicas del Caribe por qué no es prioridad el matrimonio igualitario. Indicó que las parejas que se unen informalmente merecen ser reconocidas ante las instituciones, para que así puedan adoptar niños

También comentó que, debido a la informalidad, la pensión no puede ser cobrada por la persona que sobreviva a su pareja en la vejez. “Nosotros necesitamos que se aprueben urgentemente esas demandas”, enfatiza Anthony. 

En Holanda es legal el matrimonio gai y con la renovación del Parlamento en Curazao -tras las elecciones del 19 de marzo-, se espera que los legisladores se pongan al día con las leyes que rigen en la nación europea. Curazao es un estado constituyente del Reino de los Países Bajos y recibe una gran influencia de La Haya.

KSD evaluó las propuestas de los partidos con respecto a la comunidad LGTBIQ

Antes de las elecciones, KSD reportó cuáles partidos políticos apoyan el matrimonio homosexual, la ley del aborto, la eutanasia y la prostitución legal.

De acuerdo con la investigación adelantada por esta ONG, el Movementu Futuro Kòrsou (MFK, el partido más votado en los comicios del 19 de marzo) se opone a esas cuatro propuestas. En cambio, el Partido Nashonal di Pueblo (PNP, aliado del MFK para formar gobierno en la isla) apoya la regularización del concubinato y la prostitución legal, y coincide en su rechazo al aborto y la eutanasia.

El activista indica que en su fundación apoyan los cambios sin imposiciones. A su juicio, es necesario promover el debate en la sociedad. “En la isla toleramos bastante a los gais. Hay homosexuales en el gobierno. Pero existen fallas en el sistema que se deben resolver”, declara. 

Una de esas fallas está relacionadas con el registro de la denuncia de un hombre gai víctima de la violencia de género o “relacional” (como se llama en Curazao). 

La agresión entre parejas heterosexuales es un problema de larga data en la isla, pero la comunidad gai no está exenta de ese fenómeno. Las autoridades banalizan las acusaciones de los varones que sufren vejámenes de sus compañeros de vida. 

La comunidad LGTBIQ (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales y queer) no sufre discriminación laboral, asegura Anthony. “No hay diferencias entre homosexuales y heterosexuales”, asevera. 

Contra el racismo

KSD se enfoca actualmente en el combate contra el racismo y la xenofobia. Desde hace dos años contribuye al debate sobre situaciones que fueron normalizadas en el isla, como la celebración de San Nicolás.

En las fechas decembrinas aparece en las calles un señor de tez blanca (Santa) que tiene a un hombre negro como ayudante. Las críticas a Black Pete (el Negrito Pedro) aumentaron, a pesar de ser un costumbre holandesa de varios siglos. La lucha del movimiento Black Lives Matter llegó a Curazao y la discusión tuvo un gran impacto en las redes sociales. 

Dennis Anthony promueve iniciativas que buscan atender a los refugiados en Curazao

La xenofobia estimulada por el ingreso de inmigrantes venezolanos preocupa a la ONG, que también atiende los casos de refugiados provenientes de Colombia, Jamaica, Haití y República Dominicana. En la primera etapa de la pandemia, KSD y otras seis organizaciones entregaron 25 mil bolsas de alimentos a las personas más vulnerables.

Curazao se niega a firmar el tratado que otorga el estatus para los refugiados”, cuestiona Anthony. Los extranjeros que entran ilegalmente son tratados como delincuentes.

El gobierno se resiste a dar ese reconocimiento porque teme verse desbordado ante la llegada de miles de venezolanos. “Somos un país pequeño de solo 160 mil habitantes, y se calcula que han llegado 30 mil personas desde Venezuela”, destaca el vocero de KDS. 

Comenta, además, que los “refugiados” no tienen derecho a acudir a un hospital si sufren alguna enfermedad o violencia “relacional”. Tampoco pueden denunciar a sus atacantes porque terminan en la cárcel. Las extranjeras ilegales que den a luz en la isla están negadas a registrar a sus hijos, que crecen en el anonimato, sin identidad. “Están condenados a la pobreza”, alerta Anthony. 

Aunque en las calles los curazoleños no agreden a los extranjeros, en KDS consideran que se debe presionar más para que la sociedad rechace la discriminación.

Dennis Anthony reconoce que es un problema muy grave que tantas personas estén indocumentadas en la isla. Con la aprobación del estatus de refugiados, es muy probable que reciban la ayuda internacional que tanto necesitan

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