Economía

El contrabando entre Venezuela y las islas ha sobrevivido al coronavirus

“Cuando se cierran las fronteras, se abren las trochas y los puertos informales”, advierte el presidente de la patronal Fedecámaras del estado Falcón, Daniel Villa

A pesar del cierre formal de las fronteras marítimas entre Venezuela y las islas que conforman el Caribe Neerlandés, las rutas de comercio informal se mantienen activas.

De acuerdo con la explicación aportada por un navegante con base en Tucacas, que solicitó la reserva de su nombre por razones de seguridad, el traslado de bienes y, anteriormente, combustibles principalmente hasta Aruba y Curazao tiene una alta rentabilidad y un riesgo de detección relativamente bajo.

Debido a la escasez de combustible y a los ajustes en sus precios, los lancheros prefieren llevar comestibles, que son cotizados en las islas a precios superiores que los existentes en Venezuela, aún tomando en cuenta el acelerado proceso de dolarización en el país.

Según el presidente de la patronal Fedecámaras del estado Falcón, Daniel Villa, las embarcaciones que se dirigen a Aruba generalmente zarpan desde Guaranao o sus alrededores, mientras que las destinadas a Curazao se hacen a la mar desde Tucacas, o alguna localidad más próxima a las costas de esa isla.

Este tránsito de personas y mercancías no se ha visto impedido por el cierre de la frontera marítima con el Caribe Neerlandés, ordenado por el gobernante venezolano Nicolás Maduro en febrero de 2019.

Cuando cierras las fronteras, se abren las trochas y los puertos informales. Es lamentable, pero es una realidad”, asevera Villa.

Las cifras levantadas por el Ministerio de Relaciones Interiores de Venezuela sugieren que el cierre de fronteras y la cuarentena implantada a propósito de la pandemia por el Covid-19 han diversificado lo que se contrabandea hacia estos destinos. En 2018, fueron instruidos dos expedientes por contrabando en Falcón, uno por extracción de combustibles y el otro por la introducción de licores. Esta cifra se mantuvo al año siguiente, solo que entonces se investigó la exportación informal de diversos bienes, entre ellos motores de lanchas de procedencia aparentemente ilegal.

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En 2020, el número de expedientes llegó hasta trece, y en casi todos se investigó la presunta sustracción y traslado afuera del país de “materiales estratégicos”, es decir, tubos metálicos, alambres, cableados de fibra óptica, gasolina y aceites. De igual forma, comenzó a ponerse atención en el traslado ilegal de personas.

Villa indica que el cierre de la frontera dejó sin empleo a 7.000 ciudadanos, que anteriormente vivían del transporte legal de personas y mercancías, desde y hacia lel Caribe Neerlandés. Algunos de estos cesantes se desplazaron hacia Coro, y otros emigraron hacia esas islas, utilizando los servicios de lancheros informales.

En la actualidad, según cifras ministeriales, 32 personas han desaparecido en las aguas entre los puertos de Falcón y estas islas.

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Mucha gente está viajando de manera informal, principalmente desde Punto Fijo hacia Aruba. Pero esto es de forma pirata”, comenta la integrante de una fundación que ayuda a los venezolanos en esa isla, que pidió la reserva de su nombre. Subraya que junto a las personas se pueden trasladar comestibles.

Según la activista, la normalización de las relaciones entre el Caribe Neerlandés y Venezuela se ha postergado en vista de la renuncia en bloque del gobierno de los Países Bajos, hecho ocurrido en enero.

El presidente de Fedecámaras Falcón expone que la reapertura de las fronteras marítima y aérea “es necesaria” para Venezuela y las islas, entre otras razones porque eliminaría la informalidad en el comercio y los traslados de personas. Añadió que la cúpula empresarial ha planteado el asunto al Ejecutivo y al embajador de los Países Bajos en Caracas. 

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